6 julio 2011 - 19:30

Imam Zainul ‘Abidín (P) por las noches de incógnito repartía pan entre los indigentes y necesitados de Medina, y les ayudaba económicamente. Cuando falleció todos entendieron que el desconocido repartidor de pan y otros alimentos era ‘Ali Ibn Al Husain, Imam Sayyad (P), y también fue evidente para todos que él era el sustentador de cien familias necesitadas de Medina, sin que ellos lo supiesen.

1. Dijo Ibn Hayyar: “Zain al ‘Abidin (P) es quien sucedió a su padre a través de su conocimiento, desapego de todo aquello que se relacione con lo mundano, y su devoción. Al realizar la ablución para rezar, empalidecía, y cuando se le preguntó acerca de esto, contestó: “¿Acaso no saben a Quién me voy a dirigir?’”

2. En una ocasión que Imam Zainul ‘Abidín (P) se encontraba entre la gente, se le acercó uno de sus familiares para insultarlo, y luego se fue. El Imam llamó a los presentes y les preguntó: “¿Habéis escuchado lo que me ha dicho? ahora deseo que me acompañéis y escuchéis mi respuesta”.
“¡Te acompañaremos! -clamaron estos, y continuaron diciendo- qué mejor hubiese sido que cuando os insultaba, le hubiésemos dado su merecido”.
El Imam, en el camino, pronunció la siguiente aleya que describe los atributos de algunos creyentes y devotos: “...reprimen la ira, perdonan a los hombres y Dios ama a los benevolentes...” (An-Nisa’ 4:134)
Cuando sus seguidores escucharon esta aleya, comprendieron que él no tenía la intención de tomar venganza. Llegaron a casa del hombre. Imam Zainul ‘Abidín (P) llamó a la puerta y anunció: “Decidle que `Ali Ibn ul-Husain ha venido”. El hombre, creyendo que el Imam se había presentado para vengarse, salió dispuesto a pelear. Entonces Imam con tono delicado dijo: “¡Hermano mío! hace unos minutos antes, te presentaste ante mi y me ofendiste. Si aquello que dijiste está en mí, le pido a Dios que me perdone... y si no lo está, Le ruego que te perdone”.
Al oír la suavidad con que el Imam le hablaba, se sintió avergonzado por su actuación, entonces besó la frente de éste y dijo: “Aquello que dije no está en usted y confieso que soy más merecedor de ello.”

3.Ibn Shar Ashub relata: “ Ibadul Basri encontró a ‘Ali Ibn Al Husain (P) en el camino a La Meca, y le dijo: “¡Oh, ‘Alí hijo de Husain! ¿Abandonaste el combate y su dificultad, para encaminarte hacia la Peregrinación y su facilidad? (Considerándolo una contraposición con respecto a la actitud tomada por su padre). Dios, Poderoso y Majestuoso, dice en el Corán: “Dios compró de los creyentes sus almas y sus bienes otorgándoles a cambio el Paraíso. Combaten en el Camino de Dios. Matan y son muertos...” Hasta Su dicho: “...Y albiricia a los creyentes...”. Entonces el Imam le respondió: “Cuando vemos a quienes poseen estas cualidades, entonces el combate es mejor que la Peregrinación. De lo contrario, no lo es.”

4. Imam As-Sadiq (P) –el sexto de los Inmaculados Imames– narra: “En Medina había un bufón que con sus gracias y burlas hacía reír a la gente y él mismo decía: “Hasta hoy no he podido hacer reír a `Ali Ibn Al Husain”. Un día que pasaba cerca del Imam, le arrebató la capa que llevaba sobre sus hombros, desapareciendo en seguida. El Imam no reaccionó ante el mal comportamiento de este hombre, teniendo que ser sus compañeros los que rescataron la prenda y la devolvieron al Imam, quién preguntó: “¿Quién es ese hombre?”
Dijeron: “Es un bufón que hace reír a la gente”.
Entonces el Imam dijo: “Díganle que Dios Todopoderoso tiene un día en que los burlones, absurdos e injuriosos se darán cuenta del mal que hicieron”.

5.Así también este mismo Imam (P) dijo: “Ninguno de los descendientes de ‘Alí (P) se le parecía tanto físicamente, en la forma de vestir, y en su inteligencia, como ‘Alí ibn Al Husain (P). Un día, su hijo Abu Ya’far (Muhammad al Baquir -P-) se dirigió hacia él mientras realizaba sus devociones. El Imam ‘Alí Zainul ‘Abidín (P) estaba pálido por haber pasado la noche llorando. Sus ojos habían consumido todas sus lágrimas después de haber permanecido despierto toda la noche. Su frente estaba magullada y plana de tanto prosternarse. Sus piernas y pies estaban entumecidos por haber estado rezando durante un largo tiempo. Abu Ya’far (P) –el quinto de los Inmaculados Imames– reportó: “Al verlo en ese estado, no pude contener mi llanto y lloré, que Dios tenga misericordia de él. Lo vi meditando un rato y luego él me dijo: “¡Oh, hijo mío! Tráeme los manuscritos en los que figura la devoción de ‘Alí ibn Abi Talib (P)”. Se los llevé y estuvo leyéndolas por un rato. Luego los dejó con exasperación y dijo: ¿Quién es lo suficientemente fuerte como para realizar la devoción de ‘Alí ibn Abi Talib (P)?”

6. Se reporta que ‘Alí ibn Husain (P) llamó a su sirviente dos veces, y éste no le contestó. La tercera vez, él le preguntó: “¿Es que no oyes mi voz?” “Sí”, le contestó el sirviente. El inquirió: “¿Qué pasaba por tu mente que no me respondías?” El sirviente le explicó: “Es que yo estoy seguro que no me castigarás”. El Imam exclamó: “Alabado sea Dios, Quien Ha hecho que mi sirviente esté seguro de mí”.

7.Cuando Zaid Ibn Usamah se encontraba agonizando en su lecho, Imam Zainul ‘Abidín (P) fue a visitarlo. El Imam lo encontró llorando, por lo cual le preguntó la causa y Zaid contestó: “Tengo una deuda de quince mil dinares y mis pertenencias valen menos que mi deuda”. El Imam le aseguró hacerse cargo de su deuda, y así lo hizo.

8. Una noche fría y lluviosa Azzuhri vio al Imam ‘Alí ibn Husain (P) cargando harina y leña. Le preguntó: “¡Oh hijo del Mensajero de Dios! ¿Qué estás haciendo?” Le contestó: “Deseo viajar, y entonces preparo las provisiones y las transporto hacia un lugar seguro”.Azzuhri le dijo: “Este es mi esclavo, lo cargará por ti”. El lo rechazó: Azzuhri continuó: “Yo mismo lo cargaré por ti y te libraré de hacerlo”. ‘Alí ibn Husain (P) contestó: “Pero yo no quiero librar a mi alma de aquello que me salva durante mi viaje y hace bendita mi entrada al lugar que ingresaré. Te ruego por Dios que vuelvas a tus asuntos y me dejes”. Entonces se marchó. Después de varios días, Azzuhri le dijo al Imam: “Oh, hijo del Mensajero de Dios, no he visto ningún rastro del viaje que has mencionado”. El Imam le respondió (P): “Sí, ¡oh Zuhri!, ¿cómo no? No es lo que crees, sino que se trata de la muerte, y para ella me estaba proveyendo. La preparación para la muerte, sólo consiste en abstenerse de lo ilícito, otorgar la riqueza y hacer el bien”.
Imam Zainul ‘Abidín (P) por las noches de incógnito repartía pan entre los indigentes y necesitados de Medina, y les ayudaba económicamente. Cuando falleció todos entendieron que el desconocido repartidor de pan y otros alimentos era ‘Ali Ibn Al Husain, Imam Sayyad (P), y también fue evidente para todos que él era el sustentador de cien familias necesitadas de Medina, sin que ellos lo supiesen.

9. Uno de sus sobrinos, de parte de su hermana, contó: “Mi madre siempre me recomendó que mantuviese trato con mi tío, ‘Ali Ibn Al Husain (P) y no transcurrió día que no fuese a visitarlo y saliese sin provecho de su casa. A veces al ver el temor y la humildad que mostraba cuando se encontraba orando frente al Supremo, me hacía sentir temor y sumisión en mi corazón, y otras veces disfrutaba de su inmensa sabiduría”.

10. El quinto de los Inmaculados Imames, Imam Al Baqir (P) cuenta: “Cuando mi padre realizaba su oración era como un sumiso esclavo frente a un gran rey; temblaba, empalidecía por temor a Dios y efectuaba su oración tan perfectamente como si fuese la última que realizaría en su vida”.

Al Final / 112